martes, 13 de agosto de 2013

Massa busca consolidar su armado y recibe señales del PJ kirchnerista

En la primera sección ya comenzaron los contactos entre los intendentes oficialistas y sus pares del Frente Renovador; ante las expectativas por los movimientos de Moyano, el tigrense se enfoca en "la gente".-

"Está ocurriendo." Del otro lado de la línea, el intendente peronista y miembro fundador del Frente Renovador confirma que el proceso ya comenzó: como un acto reflejo ante la derrota del Gobierno en las elecciones primarias, el PJ bonaerense empezó a practicar una de las artes que mejor domina: reacomodarse. Naturalmente, el rumbo fijado por las urnas apuntó hacia el intendente de Tigre, Sergio Massa, aunque, por el momento, se restringe al aparato peronista del norte del conurbano, el más afectado por el resultado del domingo.
Massa, que ya recibió más que señales de algunos intendentes oficialistas, según confirmaron en su entorno, se mostró ayer poco interesado en abundar sobre estas intrigas. "Es un error hacer política mirando a los dirigentes. Nosotros vamos a seguir hablándole a la gente", le dijo a RMN.
 
Massa festejó el triunfo junto a su familia.  Fabián Marelli
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Massa extendió esa negativa a los referentes del PJ opositor. De hecho, reconoció que ayer habló con el diputado Francisco de Narváez, pero sólo para recibir la felicitación del candidato del Frente Unión por la Libertad y el Trabajo. Tampoco abonó las expectativas en torno de los movimientos del principal aliado de "el Colorado", el camionero Hugo Moyano. "No hablamos", remarcó, para trazar una diferencia con las conversaciones que sí existieron con su hijo, el diputado Facundo Moyano. "Es un amigo", se limitó a explicar.
Con la mira en octubre, Massa reunirá hoy a su comando de campaña, en Tigre. Analizarán el resultado de una encuesta, que acompañó el boca de urna que el tigrense encargó el domingo. Sobre todo, intentarán sacar conclusiones de las explicaciones que dieron quienes dijeron que no votaban al Frente Renovador.
Pero, más allá del foco puesto en "la gente", los contactos del PJ kirchnerista ya comenzaron. La primera llamada al búnker massista llegó anteayer por la tarde, antes de que el escrutinio provisional empezara a entregar los primeros datos oficiales. Según contaron los testigos de esa conversación, quien clamaba por un acercamiento a Massa era un barón de peso territorial en el oeste del conurbano, que peleaba voto a voto en las urnas con los candidatos del frente massista. La charla con el tigrense no terminó bien.
Ayer, otro intendente del norte del conurbano aliado de Massa contabilizaba dos acercamientos "claros" por parte de "compañeros" enrolados en el kirchnerismo. A diferencia del protagonista del llamado del domingo, estos dos intendentes apelaron a modos más elegantes. "Llamaron para felicitarme e invitaron un café", describió el jefe comunal, que, conocedor de estos intríngulis, anticipó lo que sucederá en breve: "El próximo llamado va a ser para que el café incluya a Sergio".
El protocolo incluye hasta frases clave. "Somos todos peronistas. Tenemos que estar todos juntos", recitaba otro intendente massista, que decía no haber recibido aún mensajes de sus pares kirchneristas. "Es prematuro, pero deseable y posible", redondeó.
Un día después de la elección, a ambos lados del peronismo, al menos entre los intendentes y los operadores del PJ más experimentados, no parecía quedar rastro de las animosidades propias de la campaña. Desde el massismo, de hecho, justificaban los acercamientos que ya comenzaron. "Hay que entender que los intendentes ponen todo en juego para preservar sus distritos", indicó un barón de la primera sección.
Se trata de la región donde más duro golpeó el Frente Renovador, algo que si se repite en octubre podría afectar el dominio de los concejos deliberantes y, con ello, la gobernabilidad de varios jefes comunales kirchneristas. Porque Massa le sacó 20 puntos de diferencia al kirchnerismo en la pelea por los diputados nacionales, pero también logró quebrar con su lista de concejales distritos que parecían inexpugnables.
Por ejemplo, en Tres de Febrero, donde gobierna Hugo Curto, el Frente Renovador se impuso en la boleta de concejales con más del 38% de los votos, contra un 25% del Frente para la Victoria. "Y eso que sólo escrutaron el 75% de las mesas a pesar de que pasaron 24 horas", comentaba un intendente massista, para dar a entender que los números finales serán más beneficiosos para Massa.
En Ituzaingó, tierra de Alberto Descalzo, la diferencia a favor del massismo era de 8 puntos, y se reducía a 3 puntos en Moreno, donde gobierna Mariano West. En José C. Paz, las listas de concejalas peleaban voto a voto el escrutinio provisional. Sólo Raúl Othacehé, en Merlo, se imponía a Massa. Aunque no por mucho: sólo 4 puntos.

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