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viernes, 27 de julio de 2018

Syrah, el renacimiento de un vino tinto que busca competir con los varietales más famosos



En el Valle de Pedernal está el viñedo más alto de San Juan, y uno de los terruños con mayor potencial de la Argentina. Estudios recientes de suelos determinaron que hay calcáreo de origen geológico, único en el país e ideal para lograr vinos excepcionales
Cuando el Malbec se convirtió en el vino emblema del país, fue Mendoza la provincia que tomó la delantera. Algo lógico teniendo en cuenta que posee la mayor cantidad de viñedos y bodegas. Al comienzo fueron los exponentes de la primera zona, pero inmediatamente irrumpieron los del Valle de Uco, relegando a las regiones tradicionales; aunque estos vinos vuelven a recuperar protagonismo de la mano de las bodegas más importantes.
En aquel entonces San Juan -segunda provincia vitivinícola- amagó darle pelea con el Syrah, algo que duró un suspiro.
Se sabe que la rivalidad entre ambas provincias cuyanas comenzó con el desembarco de los inmigrantes cuando los primeros italianos y españoles llegaron a Mendoza, desde el puerto de Buenos Aires a bordo del ferrocarril, con ansias de plantar sus vides, a principios del siglo XIX. Dicen que los italianos se afincaron allí, mientras la mayoría de los españoles viajó un poco más hacia el norte y en San Juan encontraron su tierra prometida.
Con el correr de los años grandes bodegas se levantaron en Mendoza, más ayudadas por el ferrocarril que por las condiciones naturales de sus terruños.
Luego llegó el momento de mayor auge del vino argentino, cuando el consumo per cápita era de 90 litros (primeros en el mundo), y San Juan recuperó protagonismo. Pero cuando los vientos cambiaron, la cantidad dejó de ser negocio y la única apuesta fue tecnificarse para ir por la calidad, San Juan perdió empuje y se quedó. Solo unas pocas bodegas, apuntaladas por las aptitudes naturales de los diferentes valles sanjuaninos (Ullum, Tulum y Zonda), se mantuvieron firmes. Así fue que al aluvión de Malbec mendocino de principios de siglo XXI, le respondieron con un puñado de Syrah.
A pesar de las polémicas que giran en torno a su procedencia, y el mito de ser el vino de “la última cena de Jesús”, el Syrah es una uva de origen francés según lo demostró un análisis de ADN de 1999, y se convirtió en la más prestigiosa del Ródano. Es más, su prestigio internacional era y es mucho mayor al del Malbec, no solo por la historia de los vinos franceses de Hermitage, Côte-Rôtie y Chateauneuf du Pape, sino también por la apuesta de Australia que la adoptó como uva de bandera a comienzos del milenio.
Es decir que al menos en los papeles la competencia parecía leal, y claramente lo era. Sin embargo, el Malbec comenzó a brillar al tiempo que el Syrah comenzó a apagarse. Es por ello que poco a poco desapareció de las góndolas, vinotecas y restaurantes, también de los viñedos.Porque el auge del Malbec fue tal que las bodegas no dudaron en multiplicar la superficie de hectáreas al tiempo que se utilizó de punta de lanza para descubrir nuevas zonas, incluso desafiando los límites de la naturaleza. Así nacen los terruños de altura, en Mendoza, el Alto Valle Calchaquí, y también en San Juan.
Por suerte el Syrah no desapareció, sostenido por algunos enólogos y algunas bodegas que valoraban más la calidad de sus vinos que los resultados comerciales, debido a que el consumidor argentino se acostumbró a tomar Malbec, y obviamente para los turistas era el vino más atractivo para disfrutar por estas tierras.
De las 204.000 hectáreas de viñas plantadas en el país, 113.600 pertenecen a uvas tintas. De los cepajes finos, utilizados para elaborar los mejores vinos, el Malbec ocupa el primer lugar con el 20%, seguido del Bonarda (9%), el Cabernet Sauvignon (8%) y el Syrah (6%). Si se tiene en cuenta que el primero ya es sinónimo de vino argentino en el mundo, el segundo no existe en otro lugar, y el tercero es considerado el rey de los tintos, y por ende el más elaborado en todo país productor, el potencial del Syrah estaría garantizado. Ante todo porque se da muy bien en algunos terruños nacionales específicos, pero también porque es una uva con reconocimiento internacional y muy respetada por los paladares más exigentes del mundo.

El Syrah que viene
(iStock)
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Actualmente en cosecha el valor de la uva Malbec es cinco veces mayor que el del Syrah, aunque ello habla más de las aptitudes comerciales que de las cualitativas de cada una. Por otra parte, es cierto que San Juan no se había subido al aluvión vínico revolucionario de este siglo, como si lo hicieron Mendoza, con sus diversas micro regiones, Patagonia y los Valles Calchaquíes. Pero eso está cambiando, y el Syrah tiene mucho que ver. Ya no por las intenciones de una bodega o de un enólogo, sino por la realidad que ofrece un terruño muy especial; el Pedernal. Es un valle que llega hasta los 1500 metros, siendo el punto más alto de la provincia. Pero la altura no es sinónimo de calidad sino que ofrece condiciones diferentes. Y si bien del buen terruño al gran vino hay mucho trecho, algunas bodegas de San Juan se animaron a devolverle al Syrah su nobleza perdida, algo que productores de otras zonas están aprovechando.
El ingeniero agrónomo Gustavo Matocq (quizás la persona que más conozca el valle) y José Pepe Morales (enólogo de Pyros Wines), convencidos que tenían algo único en sus suelos y con un clima ideal para el desarrollo de la vid, profundizaron la investigación, multiplicaron las calicatas y ahora empiezan a encontrar el perfil de los vinos que quieren.
Actualmente allí hay 800 hectáreas con viñedos plantados desde 1990, e incluso hay una IG Pedernal. Lo más sorprendente es que todos los suelos son calcáreos, de origen geológico y no por actividad microbial, como en la mayoría de los demás terruños argentinos. Luego de los estudios sobre el origen de los suelos realizados por el prestigioso geólogo Carlos Valero, y de los estudios sobre los suelos y la relación con las vides llevados adelante por los franceses Claude y Lydia Bourguignon- especialistas de talla mundial en la materia- se concluyó que: las rocas geológicas calcáreas son de origen marino, y por eso se trata de una sierra y no de una montaña. Son formaciones de 485 millones de año, que eran corales y eso explica tanto calcáreo y sílice, con piedras angulosas (no aluvionales) y otras calcáreas, que forman la estructura de los suelos.
El Valle de Pedernal se encuentra entre la Cordillera y las precordilleras Central y Oriental. “Estas formaciones se fueron rompiendo con los años, por eso hay distintas composiciones y dan una diversidad de ambiente muy grande, que se empiezan a ver en los vinos”, asegura José “Pepe” Morales. Pero las plantas son más sensibles y los vinos lo demuestran, es por ello que ahora el objetivo de la bodega es poder interpretar esas diferencias con las cuales se pueden lograr vinos de excepción. “Solo el 7% de la superficie terrestre posee este mismo origen, y el 50% está en Europa; pero el lugar es muy especial más allá del suelo”, afirma con entusiasmo y seguridad Gustavo Matocq.
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En otro de los Syrah referentes participan las uvas de Pedernal; el Gran Syrah de Finca Las Moras que, desde hace más de una década, elabora Eduardo Casademont. Por el momento sigue siendo un blend de los tres valles sanjuaninos más importantes, y así ha logrado colarse cosecha tras cosecha entre los grandes vinos argentinos.
El Syrah también está renaciendo en otros terruños como Catamarca, Salta, La Rioja, Tucumán, La Pampa, Mendoza (principalmente en Barrancas y Valle de Uco), e inclusive Jujuy con sus flamantes viñedos de La Quebrada de Humahuaca.
Ya sea en blends, aportando firmeza y un carácter especiado distintivo, o en varietales que van desde los tintos intensos, ahumados y cárnicos, hasta los de paladar más amable con dejos de frutas secas, pasando por vivaces rosados.
Los enólogos y agrónomos saben que es una variedad muy sensible a la deshidratación y por ello deben ser muy cuidadosos en la elección del punto de cosecha para lograr la madurez deseada. Del Valle de Uco provienen exponentes más compactos, frescos y voluptuosos (como el Finca Sophenia o el Pequeñas Producciones de Escorihuela Gascón) más allá del estilo del hacedor, que puede ser moderno (Pablo Martorell con su De Moño Rojo) o tradicional (Walter Bressia con su Monteagrelo). También hay con uvas orgánicas (como el Chakana Nuna Estate). Algunos pocos optaron por emular la costumbre del Ródano agregándole toques de Viognier (uva blanca) como el Iscay (Trapiche) y El Enemigo (Aleanna).
10 Syrah para descorchar
(Archivo)
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Chakana Nuna Estate Syrah 2015
Bodega Chakana, Agrelo, Mendoza $250
De aromas no muy expresivos y un paladar más apretado que sus pares de línea. Cargado y con cierta concentración, notas especiadas y de fruta bien madura, buen cuerpo y carnosidad pero una expresión muy compacta. Puede que en botella se acomoden sus atributos y se exprese mejor, pero la madurez de la fruta ya habla de cierta evolución.
Puntos: 86
Pyros Barrel Selected Syrah 2015
Pyros Wines, Valle de Pedernal, San Juan $300
El Syrah de San Juan había generado muchas expectativas y parece empezar a cumplirlas. Este exponentes del Valle de Pedernal va ganando equilibrio y eso se empieza a notar en el vino. De aromas equilibrados, buen cuerpo y algo goloso en su carácter, propio del varietal. Con cierta madurez y taninos incipientes, hay frutas rojas y especias en un paladar moderno y ágil. Claramente una nueva etapa del cepaje ha comenzado en San Juan.
Puntos: 90
Luigi Bosca Syrah 2014
Luigi Bosca, Maipú, Mendoza $390
Se sabe que no es una variedad fácil, y por eso, más allá del auge internacional que tuvo en su momento, son pocos los exponentes de este varietal que pueden ostentar tantas cosechas como este. De paladar fluido y con buen volumen, carácter frutado y bien especiado. Paladar franco y persistente, con las notas ahumadas de la crianza (12 meses en barricas nuevas de roble francés) que sobresalen en el final.
Puntos: 90
Xumek Single Vineyards Syrah 2017
Xumek, San Juan $450
Pasan los años y el Syrah sigue insinuando que puede convertirse en un vino más importante, siempre empujado por un puñado de ejemplares sanjuaninos que no se dan por vencidos, como el Xumek. Este Single Vineyard ofrece aromas de frutas rojas y negras, de paladar limpio y franco, con frescura y volumen. De buen equilibrio entre cuerpo y fluidez, con un carácter de bien especiado. Tiene fuerza y potencial de guarda.
Puntos: 89,5
Trivento Golden Reserve Syrah 2013
Bodega Trivento, Valle de Uco, Mendoza $450
De aromas intensos e integrados, con algo láctico y cálido de frutas maduras pero bien moderno. De entrada fresca, es voluptuoso y con buena madera integrada, que se siente sobre todo por sus taninos finos. De trago cálido, con cierta potencia y buen músculo, pero equilibrado. Es redondo y con más vida por delante. Uno de los pocos exponentes nacionales del varietal que puede hablar por sí solo.
Puntos: 91
De Moño Rojo Súper Syrah 2015
De Moño Rojo, Los Chacayes, Valle de Uco $480
Pablo Martorell eligió agregar un toque de Viognier a su súper Syrah para aportarle mayor frescura, tal como hacen en el Valle del Ródano. De aromas maduros y paladar con buena frescura. Hay fluidez y cierta tipicidad cárnica y especiada que habla del varietal pero gana la madera en sus expresiones. Posee la fuerza refrescante del Valle de Uco.
Puntos: 89,5
Fin Single Vineyard Syrah 2013
Bodega Del Fin del Mundo, San Patricio del Chañar, Neuquén $500
Si bien en su primera nariz sobresalen las notas de crianza, cuando se abre en la copa resulta expresivo, intenso y con una delicada tipicidad. Notas cárnicas y de fruta algo madura, en un estilo más classy pero con una frescura muy moderna. De paladar franco, buen cuerpo, fluidez y taninos algo firmes. Hay carácter y buen potencial más allá de la evolución de sus sabores, y es el único Syrah patagónico de serias pretensiones. Beber entre 2016 y 2020.
Puntos: 91
Pequeñas Producciones Syrah 2013
Escorihuela gascón, El Cepillo, Valle de Uco $600
Elaborado con uvas del Valle de Uco, este tinto presenta buena intensidad que necesita abrirse en la copa. Con notas cárnicas y especiadas, de buen cuerpo y concentración, con los ahumados finales que delatan la crianza (10 meses en barricas de roble francés), y una complejidad sutil por el paso del tiempo.
Puntos: 90
Catena Syrah-Syrah 2010
Bodega Catena Zapata, Mendoza $610
Si bien el Syrah mantiene un misterioso encanto que atrae, aún no se define por un estilo; al menos en nuestro país. No obstante el DV ha evolucionado mucho. Ya no es una bomba, dejó atrás ese estilo musculoso e impactante. Ha ganado en balance y equilibrio, con aromas y sabores armónicos, dentro de sus intensidades. Sus taninos incipientes y su frescura, lo mantienen vivo.
Puntos: 90
Gran Syrah 2013
Finca Las Moras, San Juan $780
Sin dudas es un gran Syrah, por su carácter y tipicidad. Elaborado con uvas seleccionadas de los principales valles de San Juan. Es intenso y concentrado, tanto en nariz como en boca. De carácter maduro, con frutas pasas, algo vegetal y leves ahumados de la crianza. Sus taninos aportan firmeza a su paso por boca y le garantizan un buen potencial de guarda.
Puntos: 91
Fabricio Portelli es sommelier argentino y experto en vinos

miércoles, 18 de julio de 2018

6/8 - CLASE DE COCINA Y PASTELERIA SIN AZUCAR

Clases de Cocina y Pastelería (sin azúcar) para Personas con Diabetes y Familiares!
Lunes 6 de Agosto  -  18:15 Hs  
Instituto Argentino de Gastronomía (IAG) -  H. Yrigoyen 19 (esquina Av. Santa Fe) Martínez
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 Inscripción previa (sin excepción) 4732-9000/4732-4444, o respondiendo a este mail o  haciendo click AQUI

lunes, 9 de julio de 2018

recetas para Diabèticos: COLITA DE CUADRIL MECHADA


COLITA DE CUADRIL MECHADA

img_carne

Ingredientes

Colita de cuadril 1 unidad | Perejil picado 3 cucharadas | Zanahoria rallada 3 cucharadas | Cebolla de verdeo picada 2 cucharadas | Salvado de avena 1 cucharada | Pimienta c/n | Nuez moscada c/n | Jengibre en polvo 1 pizca.

Preparación

  1. En una cacerola saltear con rocío vegetal, las cebollas y las zanahorias hasta que estén tiernas, si es necesario se puede agregar caldo de verduras.
  2. Apagar el fuego y agregar el perejil picado y el salvado de avena.
  3. Condimentar con pimienta, nuez moscada y jengibre.
  4. Retirar toda la grasa visible de la colita, hacer un corte profundo en el centro, a lo largo. Rellenar y coser el extremo.
  5. Llevar a horno moderado, previamente precalentado, rociando con caldo de verduras.
Calorías por porción: 380.
Contenido en Sodio: 200 mg.

Recetas para Diabèticos: POLLO A LA MOSTAZA


POLLO A LA MOSTAZA

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Ingredientes

Pollo 1 unidad | Pimienta | Bouquet garní (ramillete de hierbas aromáticas y especias que agregan aroma y sabor durante la cocción) | Cebolla 1 unidad | Clavo de olor unos trozos | Ramita de tomillo 2 unidades | Hojas de laurel 1 unidad.
Salsa de mostaza: Ralladura de 1 limón | Jugo de 1 limón | Diente de ajo picado 1 | Mostaza 2 cucharadas soperas.

Preparación

  1. Disponer el pollo sobre una tabla, retirarle toda la piel y grasa visible.
  2. Colocarlo en un recipiente.
  3. Mezclar todos los ingredientes de la salsa y rociar el pollo.
  4. Colocar en la cavidad del pollo, el bouquet garní, la cebolla pinchada con clavo de olor y el tomillo.
  5. Cocinar en horno caliente por una hora aproximadamente, rociando con la salsa cada 15 minutos. Trozar en 8 porciones y servir.
Calorías por porción: 250.
Contenido en Sodio: 160 mg.

Alimentaciòn para Diabèticos: MOUSSE DE FRUTOS ROJOS

MOUSSE DE FRUTOS ROJOS

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Ingredientes

Puré de frutos rojos 150 g | Claras a punto nieve 1 unidad | Crema bajas calorías 100 cc | Queso crema light 50 g | Yogur de vainilla descremado 60 g | Gelatina sin sabor 1 sobre de 7 g | Edulcorante en polvo 5 sobres.

Preparación

  1. Batir las claras a nieve a baño de maría.
  2. Hidratar la gelatina con el agua y disolver en microondas.
  3. Agregar la crema al puré de frutas, la gelatina, el queso y el yogur.
  4. Incorporar las claras en forma envolvente.
  5. Refrigerar.
  6. Servir.
Calorías por porción: 100.
Contenido en hidratos de carbono: 3 gramos.

Alimentaciòn para Diabèticos: Brochette de Frutas


BROCHETTE DE FRUTAS

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Ingredientes

Frutillas 2 unidades | Duraznos ¼ de unidad | Peras 3 trozos pequeños | Bananas 3 rebanadas | Manzana ¼ de unidad | Mermelada de frutillas diet 1 cucharada | Gelatina diet 1 cucharada | Palitos de brochette.

Preparación

  1. Cortar las frutas en trozos, preferentemente con sus cáscaras.
  2. Rociar las bananas, manzanas y peras con unas gotas de jugo de limón para que no se oscurezcan.
  3. Pinchar las frutas en el palito de brochette intercalando los colores.
  4. Colocar la mermelada en un recipiente.
  5. Preparar la gelatina según indicación del envase. Incorporar la gelatina a la mermelada.
  6. Colocar las brochette en un plato para postre y cubrir con la preparación de mermelada.
Calorías por porción: 90.
Contenido en hidratos de carbono: 25 gramos.
Receta apta para Diabèticos.-

miércoles, 18 de abril de 2018

Cómo descongelar un alimento de forma segura: métodos de descongelación


Carne de vacuno, pescado, pollo... ¿Sabemos cómo descongelar estos alimentos de forma segura? ¿Existe algún método de descongelación rápido y seguro?
La congelación de un alimento a -18ºC o a una temperatura inferior, nos permite alargar su vida útil y poder disponer de él más adelante. Sin embargo, es preciso que la descongelación se realice en condiciones adecuadas, tanto para garantizar la seguridad alimentaria, como para mantener la calidad del alimento.

Descongelación en el frigorífico o en el microondas

La recomendación general para la descongelación de un alimento de forma segura, es descongelarlo lentamente, en el frigorífico, y nunca a temperatura ambiente, ya que, entre los 5ºC y los 65ºC las bacterias se multiplican rápidamente. En el caso de los alimentos adquiridos ya congelados, lo más aconsejable es seguir las indicaciones de la etiqueta.
La Agencia española de Consumo, Seguridad alimentaria y Nutrición, Aecosan , en su campaña para la manipulación de los alimentos, recomienda la colocación de los alimentos congelados en el estante inferior del frigorífico durante 24 horas, para su descongelación de forma segura, o en el microondas, usando la opción defrost, y recalca que, en ningún caso se debe volver a congelar un alimento descongelado.
Por otra parte, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, USDA,  aporta unas pautas de descongelación similares a las indicadas por Aecosan, sin embargo, en lo que respecta a la congelación de alimentos descongelados, para el caso concreto de alimentos descongelados en el frigorífico, indica que estos pueden volver a congelarse sin cocinar, aunque puede haber cierta pérdida de calidad.

Descongelación con agua fría: un método rápido y seguro para descongelar alimentos

La USDA apunta además, como posible método de descongelación rápida de alimentos, la descongelación mediante agua fría. Según indica esta fuente, este método requiere de una mayor atención que la descongelación en el refrigerador. Para hacerlo de forma segura, los alimentos deben estar envasados a prueba de fugas, por ejemplo, en una bolsa estanca, y esta debe sumergirse en agua fría del grifo, la cual debe renovarse cada 30 minutos. En este caso, la comida descongelada debe ser cocinada inmediatamente. Los alimentos descongelados mediante este método, no deben volver a congelarse en ningún caso.

Cocinar sin descongelar

Muchos de los productos que pueden adquirirse ya congelados, recomiendan precisamente que se cocinen directamente sin haberlos descongelado. En estos casos, seguir las indicaciones de la etiqueta, garantiza el completo cocinado, sin riesgos, del alimento.
Según las recomendaciones de la USDA, cocinar alimentos congelados es seguro, pero según se indica, el tiempo de cocción se deberá incrementaraproximadamente en un 50%, con respecto a la cocción del mismo alimento fresco.

domingo, 4 de marzo de 2018

La comida rápida tiene muchas calorías y engorda, ¿pero cuánto?


Hamburguesas, papas fritas, pizza y gaseosas son algunos de los productos que entran en la denominación de comida chatarra.
Cuando se habla de comida rápida, ¿qué es lo primero que se piensa? Hamburguesas con papas fritas y gaseosa. Si bien este menú está incluido dentro del gran grupo de comidas que se conocen como rápidas, lo cierto es que dentro de esa denominación se pueden incluir otro tipo de comidas.
La pizza, sándwiches de todo tipo y las gaseosas son algunos de los productos alimenticios que se pueden considerar “basura” y que, por lo general, no contribuyen a la nutrición de las personas.
Por un lado, son comidas realmente sabrosas que para muchos son irresistibles. Por otro lado, la rapidez con la que se pueden comprar o preparar constituye un punto a favor de ellas en una época en la que reinan la inmediatez y la falta de tiempo.
Sin embargo, dentro del gran abanico de opciones que se pueden encontrar dentro de este mundo, algunas tienen valores calóricos más altos que otras y, consecuentemente, contribuyen más al aumento de peso que otras.
Una hamburguesa completa incluida en cualquier menú de un comercio de comida rápida puede tener entre 500 y 600 calorías. En la mayoría de los casos este producto contiene carne -cabe aclarar que es procesada y por eso tiene más grasa y es menos nutritiva-, pan, quesos muy calóricos, como el cheddar, lechuga, tomate o ambas. Puede ser que los ingredientes difieran en diversos locales, pero por lo general estos son los ingredientes de una hamburguesa de estas características.
Por otro lado, una simple hamburguesa con queso -lo que se conoce como cheeseburger- tiene alrededor de 350 calorías.Sorprendentemente, la porción de papas fritas supera este valor, con 400 calorías.
La pizza, por su parte, no se queda atrás: dos porciones regulares tienen entre 300 y 400 calorías, valor que duplica al sándwich de jamón cocido y queso, que tiene 250 calorías.
Con respecto a los postres que muchas veces se ofrecen en los locales de comida rápida, se debe considerar que un helado chico (1 taza pequeña aproximadamente) posee alrededor de 190 calorías. El problema con este producto es que la porción suele ser mayor a esa cantidad, por lo que podrían ser 300 calorías o más.
Por último, las gaseosas son otro de los componentes centrales de un menú de comida chatarra. Un vaso mediano de este tipo de bebidas puede contener hasta 200 calorías de pura azúcar.
Se puede decir, entonces, que un menú en un local de comida rápida -que por lo general incluye una hamburguesa, una gaseosa mediana y una porción de papas frutas- puede alcanzar muy fácilmente las 1000 calorías. Si se suma, además, un postre puede llegar a agregar entre 300 y 500 calorías más.
Pero aparte de las calorías, todas las comidas tienen otros valores nutricionales que se deben considerar al momento de ingerirlas y de diseñar una dieta balanceada. La principal deficiencia que todos los platos de comida rápida tienen es que los porcentajes de fibra, minerales, vitaminas y proteínas que contienen son muy bajos y en muchos casos nulos. Por el contrario, poseen grasas, salsas de todo tipo, azúcares simples -en el caso de las gaseosas-, harinas refinadas y mucho sodio.
El consumo de este tipo de comidas en forma regular puede producir diversas consecuencias en el organismo y la salud. Por un lado, el aumento de peso y obesidad se encuentran entre los principales efectos.
Además, pueden tener un impacto negativo en la salud cardiovascular por la cantidad de grasas saturadas y sodio que contienen. Por eso, la persona se predispone más a enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión o la insuficiencia cardíaca, entre otros.
En consecuencia, se recomienda mantener este tipo de platos por fuera de la dieta regular y consumirlos únicamente en ocasiones particulares. Así se podrá mantener una dieta variada y el organismo tendrá los valores adecuados de cada uno de los nutrientes que necesita para su buen funcionamiento.

jueves, 13 de abril de 2017

Cinco datos clave sobre el bacalao, pescado protagonista de la Semana Santa



ESPAÑA : El bacalao gana protagonismo estos días en la mesa como ingrediente de los platos más tradicionales. Durante el año, es el cuarto pescado preferido de los españoles. La industria ha iniciado una campaña para ayudar a distinguir sus variedades.
En el mercado español hay una gran variedad de productos del bacalao, pero el ciudadano desconoce las diferencias, según las industrias españolas, integradas en la patronal Anfaco-Cecopesca que han puesto en marcha una campaña precisamente para informar sobre dichas distinciones.
Estos son algunos datos para conocer mejor su pesca y consumo:

1.CUARTO PESCADO FAVORITO DE LOS ESPAÑOLES

Dentro de los pescados más consumidos, el bacalao ocupa el cuarto lugar, detrás de la merluza (1), la sardina (2) y el salmón (3), según datos del Observatorio del Mercado de la Pesca de la Comisión Europea.
Dentro de la UE, España es el tercer país cuyos hogares gastan más en bacalao, por detrás del Reino Unido y Francia.

2.FLOTA QUE LO CAPTURA

Pese a ser un pescado muy tradicional en la cocina nacional, actualmente muy pocos barcos con bandera española se dedican a extraerlo como especie principal. Según el último censo, publicado este año, cuatro buques españoles tienen cuota (de las asociaciones Agarba y Arbac). Faenan en caladeros del Ártico, del Atlántico norte (NAFO) u otras aguas internacionales.
Creación culinaria con bacalao.

Por el contrario, el bacalao es una de las especies de mayor valor comercial para la flota comunitaria del Atlántico de otros países.






3. IMPORTACIONES

La mayor parte del bacalao consumido en España es importado. Islandia y Noruega son proveedores importantes, según fuentes de la industria.

4.DIFERENCIAS ENTRE “DESALADO” O “AL PUNTO DE SAL”

Es el centro de la campaña del proyecto Saldicomm, impulsada por la Asociación de Fabricantes de Bacalao y Salazones (Anfabasa), asociada a Anfaco, y por el Consejo de Productos del Mar de Noruega.
Desde el área de Tecnología de Anfaco, Rodrigo González Reboredo, explica a Efeagro que es habitual un “mal etiquetado” del bacalao, lo que lleva a no distinguir estos dos términos, algo que para el sector es como confundir el “jamón curado” con el “no curado”.

Bacalao al punto de sal. Foto: Rodrigo González Reboredo: Cedida por Anfaco.
El “bacalao desalado” conocido desde hace generaciones, ha sido sometido al proceso de madurado en sal y desalado posteriormente. Es un producto listo para cocinar que conserva la textura firme, aroma y sabor intensos típicos de este pescado.

Según la industria, confundir el bacalao “desalado” y “al punto de sal” es como hablar de jamón curado o sin curar.

Al “bacalao al punto de sal”, no madurado, se le ha añadido una cantidad discreta de sal y tiene un sabor más suave; más agua y menos proteínas. También está listo para su guiso y es adecuado para platos que no busquen las características del tradicional.
“No decimos que uno sea mejor que otro, solo defendemos que el comprador haga una elección consciente”, según González Reboredo.
Señala que aquellos que quieran la opción más tradicional, preferirán el “desalado”,  mientras que el segundo corresponde a otros gustos y a nuevos hábitos.
La industria insiste en la necesidad de normas técnicas sobre el etiquetado, pues no es fácil distinguirlos por el color.
En el mercado también está la oferta de skrei, bacalao fresco de Noruega.

5. ¿CUÁNTO SUBE SU CONSUMO EN SEMANA SANTA?

El bacalao estaba asociado a la cocina de vigilia, a la Cuaresma y a la tradición católica de no comer carne.
Desde hace varios años, el consumo de pescado en los hogares españoles experimenta una tendencia a la baja, por lo que cualquier ocasión es importante para reflotar las ventas.
Algunas empresas coinciden en la importancia de marzo y abril para las ventas bacaladeras.  Copeso-Sefrisa señala que un 23 % de su comercialización de bacalao se efectúa en Semana Santa.
La firma de congelados La Sirena señala que los días previos a esta semana aumentan un 70 % las ventas respecto al resto del año.-

martes, 28 de junio de 2016

Una investigación muestra cómo las proteínas cárnicas ayudan incrementar la sensación de saciedad


La ingesta de proteínas tienen un mayor efecto en la sensación de saciedad y en reducir o suprimir el hambre frente a otros nutrientes como los carbohidratos o la grasa, según un nuevo estudio publicado en Journal of Nutrition. Los investigadores hicieron diversas combinaciones en la ingesta de proteínas, carbohidratos y grasas para estudiar el […]
La ingesta de proteínas tienen un mayor efecto en la sensación de saciedad y en reducir o suprimir el hambre frente a otros nutrientes como los carbohidratos o la grasa, según un nuevo estudio publicado en Journal of Nutrition.
Los investigadores hicieron diversas combinaciones en la ingesta de proteínas, carbohidratos y grasas para estudiar el impacto de estos tres nutrientes en el apetito, en la ingesta de calorías y los biomarcadores de la saciedad.
Según concluyen, la grasa fue el nutriente menos saciante y reemplazarlo con proteínas podría hacer la dieta más llevadera.

viernes, 13 de mayo de 2016

10 alimentos que puedes comer después de caducados


La fecha de consumo preferente y la fecha en la que, de verdad, no se debe consumir el producto suelen ser muy confundidas, haciendo que se tiren a la basura algunos alimentos
La fecha de caducidad siempre ha sido un tema muy polémico entre la población. Las fechas de consumo preferente y la fecha en la que, de verdad, no se debe consumir el producto suelen ser muy confundidas, haciendo que se tiren a la basura algunos alimentos que todavía pueden ser consumidos.
Es el caso de los 10 productos que te ofrecemos a continuación, los cuales se pueden ingerir una vez pasada la fecha de caducidad, puesto que no suponen ningún riesgo para la salud. Tan sólo pierden su color, su olor o sus propiedades.
  1. Huevos. Aunque pensemos todo lo contrario, este alimento es uno de los que más duran, sobre todo si se mantiene correctamente refrigerado. No obstante, en los restaurantes no está permitido su uso. Existen muchos trucos para saber si un huevo es fresco o no.
  2. La miel. Aunque este producto no caduca, sí va envejeciendo y perdiendo sus propiedades. Los expertos apuntan a que bien conservadas, las mieles más naturales pueden llegar a durar hasta seis años con todas sus propiedades.
  3. Cereales. La baja humedad que tiene este alimento permite que se pueda consumir después de superar su fecha de caducidad, mientras se mantengan en un lugar seco.
  4. Pimentón. Las propiedades, el color, el sabor y el olor pueden perderse si se traspasa la fecha de caducidad de este producto. Y esto ocurre un año o dos después de superarla.
  5. Canela. Con esta especia ocurre exactamente lo mismo que con el pimentón. El delicioso aroma de la canela puede perderse con el paso del tiempo, pero no supone un riesgo para la salud si se consume después de la fecha preferente.
  6. Aceite. Mientras no se exponga a la luz solar, se podrá consumir sin después de superar la fecha de caducidad. Lo único que puede ocurrir es que su sabor se vuelva algo rancio.
  7. Conservas. Este producto se puede consumir después de caducar, pero hay que estar atentos a que los envases no estén deformados, hinchados y oxidados.
  8. Refrescos. Es aconsejable mantener los refrescos en lugares secos y a la sombra para mantener sus propiedades, no obstante, estos productos empiezan a perder el gas unos nueve meses después de caducar.
  9. Pasta fresca. Según la OCU, si este producto está bien refrigerado, puede consumirse hasta tres semanas después. La pasta seca, sin embargo, tiene una vida útil mucho más extensa.
  10. Chocolate. Este alimento puede consumirse de forma indefinida después de superar su fecha de caducidad, aunque puede cambiar su sabor y su color

miércoles, 13 de abril de 2016

Por qué no congelar un alimento descongelado


Recongelar alimentos ya descongelados es una práctica poco segura y, además, perjudica la calidad del producto .
La congelación de los alimentos no mata las bacterias. Algunos microorganismos resistentes al frío pueden estar presentes antes de la congelación y, tras descongelar, pueden crecer de nuevo. Por tanto, no es aconsejable volver a congelar un alimento. Además de los problemas microbiológicos de la recongelación, también deben tenerse en cuenta los cambios que se producen en el alimento. El único caso en el que se podría congelar otra vez es cuando el alimento descongelado ha sido cocinado con calor intenso (este proceso reduce el número de microorganismos). El artículo explica en qué consiste la congelación y la descongelación, cuál es la excepción de la recongelación y los patógenos más resistentes al frío.

Antes de detallar los motivos por los cuales no se aconseja recongelar un alimento es importante recordar en qué consiste el proceso de congelación y el de descongelación. En la congelación, cuando se someten los alimentos a temperaturas por debajo de los 0 ºC, el agua que contienen se convierte en hielo. Cuanto más baja es la temperatura, más lejos está de las condiciones idóneas de multiplicación de microorganismos. Cuando el alimento se solidifica, se deseca y, por tanto, mejora su conservación. La temperatura recomendada son -18 ºC, que es el nivel en el que la proliferación de bacterias es casi imposible y, por tanto, es poco probable que el alimento se altere.

Pero debe tenerse en cuenta un aspecto fundamental, que marcará los motivos por los cuales no es recomendable recongelar un alimento: la congelación no destruye los microorganismos patógenos, solo detiene su crecimiento y desarrollo. Tampoco es un proceso que elimine las enzimas, esas sustancias químicas que degradan los alimentos. ¿Qué hace entonces la congelación? Pues detiene la actividad de las bacterias, las paraliza, pero cuando el frío “desaparece” y los alimentos se descongelan, los microorganismos que había pueden empezar a multiplicarse de nuevo.

Por todo ello es importante realizar una correcta descongelación en la nevera. Si se hace a temperatura ambiente, la superficie del alimento se descongela primero y se crea una capa de agua que favorece el rápido crecimiento de las bacterias en sus capas más superficiales. Por tanto, la forma más segura de descongelar es hacerlo en el frigorífico, donde se evita la exudación que se llevaría parte del sabor y los nutrientes. Es importante que la descongelación sea lenta y uniforme, lo que ayuda a que se recuperen mejor las propiedades originales del alimento y se reduzca el riesgo de crecimiento microbiano.

Así, a modo de resumen, cuanto más rápida es la congelación, mejor; cuanto más lenta es la descongelación, mejor.


No a la recongelación, con una excepción


Solo se recongelará un alimento que se ha sometido a un proceso de cocción

Con todo esto, y según recomendaciones de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), “no debemos recongelar los alimentos, ya que sucesivas congelaciones restan calidad a los alimentos y facilitan su contaminación”. Pero hay una excepción: solo podría volver a congelarse un alimento que ya ha sido total o parcialmente descongelado, si este se ha cocinado antes con calor intenso. Debe tenerse en cuenta que los procesos de cocción reducen de manera significativa el número de microorganismos. Pero cuando se haga esto, deberán seguirse unas pautas: los alimentos deben estar en un recipiente que no llene hasta arriba porque el frío los dilatará; deberán estar a temperatura ambiente cuando se introduzcan en el congelador.

Menos estrictos que la AECOSAN son las autoridades del Servicio de Inspección Alimentaria del Ministerio de Agricultura de EE.UU., pues consideran que los “alimentos parcialmente descongelados pueden volver a congelarse sin suponer ningún riesgo, si aún contienen cristales de hielo o no han superado los 4 ºC“. El problema de esta recomendación es que en todo momento no se puede comprobar la temperatura real de la nevera. Además, cuando se congelan los alimentos, que están formados sobre todo por agua, se forman microcristales que atraviesan sus tejidos. Y cuando se descongelan, los jugos se escapan por los agujeros creados por los microcristales y pierden parte de sus propiedades nutritivas. Así, cuantas más veces se repite el proceso de congelado y descongelado, más se pierde. Y nn cuanto a la seguridad, los patógenos encuentran más camino para proliferar en estas pequeñas grietas.


Patógenos resistentes al frío

Es importante recordar que, pese a que por debajo de los 4 ºC resulta muy difícil que los patógenos se multipliquen, algunos tienen la particularidad de hacerlo, aunque de forma lenta, a temperaturas cercanas a los 0 ºC, como ocurre con Yersinia Enterocolitica, Aeromonas hydrophila y Listeria monocytogenes. Este último se encuentra sobre todo en el queso fresco, los embutidos, las carnes y la leche y se propaga a través de las superficies, por lo que es muy importante mantenerlas siempre limpias y secas.

En cuanto a Yersinia enterocolitica, se halla en la carne, en especial la de cerdo. Es una bacteria con capacidad para crecer en una amplia escala de temperaturas (de -1 ºC a 40 ºC). Su transmisión puede producirse a través de la ingesta de alimentos, por el contacto con animales infectados y entre personas. Es sensible a la cocción y su presencia se asocia a una refrigeración insuficiente.

Por último, Aeromonas hydrophila, como su nombre indica, se detecta sobre todo en el agua, aunque también está en el pescado y las carnes envasadas al vacío. Crece a temperaturas de refrigeración, por tanto, los alimentos que se deben conservar a unos 5 ºC tienen más riesgo de infectarse. Temperaturas superiores a los 45 ºC son letales para este microorganismo.


Alimentos quemados por el frío

En ocasiones se observa que los alimentos congelados están “quemados”, es decir, tienen gran cantidad de cristales de hielo, adoptan colores más oscuros y se deshidratan. Las culpables son las moléculas de agua de los alimentos y el hielo de la congelación. Esto ocurre sobre todo en alimentos como el pescado y la carne, porque tienen una importante cantidad de agua. Además de perder sus moléculas de agua más superficiales, en el caso de la carne también pierde mioglobina, la molécula responsable de su color rojo.

Para evitar este tipo de problemas, deben usarse envases herméticos que protejan el alimento del aire frío del congelador, que impidan que el agua del interior migre al exterior y que se reseque el alimento. Si acaban apareciendo estas manchas, bastará con eliminar las partes más afectadas, excepto si el grado de afectación es elevado, en cuyo caso se descartará.